domingo, abril 24, 2011

Carmela

Hay ciertos puntos en nuestra vida en la que sucesos totalmente independientes a nuestra voluntad nos llevan a los subsuelos más profundos de nuestro ser. En estos momentos nos encontramos rodeados de oscuridad y totalmente ermitaños del pensar colectivo. Es allí y solo en esos bajos niveles donde la catarsis nos invade y nuestro ego se deteriora hasta destruirse por completo. Estos puntos críticos nos hacen mucha falta, ya sean consecuencia de la mediocridad humana o del infortunio, nos llevan a lo que no conocíamos (y a veces hasta aquello que no queríamos conocer) y nos enseñan cuán iguales somos todos en nuestra diversa diferencia, en nuestra desgracia.

Todo lo que sucede luego de este Big Bang donde nos destruimos para construirnos desde cero es un misterio, ya que la praxis humana puede llevar a la ciencia solo a la ultravariabilidad estadística.

Lo único que nos perfecciona como seres, que nos hace más o menos humanos que otros, es la ética de estas decisiones. Ya sea el bien propio o el bien ajeno el objeto de éstas tenemos que hacer nuestro mayor esfuerzo en entender las consecuencias de nuestras acciones, ya las abracemos y nos la banquemos o sean causa de más desgracia.

Carpe diem. Solo necesitamos sucesos